La marcha nórdica: un deporte saludable, inclusivo y en constante evolución
¿Qué es la marcha nórdica?
La marcha nórdica es una actividad física que nace en los países nórdicos y que consiste en caminar de forma natural utilizando bastones específicos, similares a los del esquí de fondo. No se trata solo de caminar con bastones, sino de aplicar una técnica concreta que implica de manera activa el tren superior e inferior, logrando un movimiento coordinado, eficiente y muy completo.
Gracias a esta técnica, la marcha nórdica activa hasta el 90% de la musculatura corporal, mejora la postura, incrementa el gasto energético y reduce el impacto sobre las articulaciones. Es un deporte accesible, adaptable a diferentes edades y niveles de condición física, y que puede practicarse tanto en entornos urbanos como en plena naturaleza.
Beneficios físicos y mentales
Entre los principales beneficios de la marcha nórdica destacan:
- Mejora de la resistencia cardiovascular y respiratoria.
- Fortalecimiento muscular global, especialmente de espalda, brazos y core.
- Reducción de la sobrecarga en rodillas, caderas y espalda.
- Mejora del equilibrio, la coordinación y la movilidad.
- Ayuda en procesos de rehabilitación y prevención de lesiones.
- Disminución del estrés y mejora del bienestar emocional, especialmente cuando se practica al aire libre.
Además, al ser una actividad social y grupal, fomenta la motivación, la constancia y el sentimiento de pertenencia.
Un deporte para todas las personas
Uno de los grandes valores de la marcha nórdica es su capacidad de adaptación. Con una correcta enseñanza de la técnica y una metodología adecuada, puede ajustarse a personas mayores, deportistas, personas con patologías articulares, y también a personas con diversidad funcional.
En este contexto, la adaptación de la marcha nórdica para personas ciegas o con discapacidad visual representa un paso más hacia un deporte verdaderamente inclusivo.
La marcha nórdica adaptada para personas ciegas e invidentes
Agradecemos el interés del programa Entre Amigos de TeleElx, por este reportaje a cargo de Miriam Queca, que entrevisto a Anselmo Vega y Sandra Navarro, que hacen un tándem perfecto de Marcha Nórdica, con las indicaciones de nuestra entrenadora Peli Torres.
Principios de la adaptación
La práctica de la marcha nórdica por personas ciegas o con discapacidad visual se basa en los mismos principios técnicos del deporte, pero requiere adaptaciones metodológicas, sensoriales y de acompañamiento.
El objetivo no es solo que la persona camine de forma segura, sino que pueda sentir, interiorizar y disfrutar del movimiento, ganando autonomía, confianza y bienestar.
El papel del guía
La figura del guía es fundamental. Puede ser un instructor, monitor o compañero formado, que acompañe a la persona invidente mediante:
- Guía verbal constante y clara.
- Contacto físico consensuado (mediante dos cinturones unidos por dos barras paralelas).
- Anticipación de obstáculos, cambios de terreno, giros y desniveles.
La comunicación debe ser precisa, descriptiva y tranquila, generando seguridad y confianza.
Adaptación de la enseñanza técnica
En la enseñanza de la marcha nórdica adaptada se prioriza:
- La explicación táctil y kinestésica: el alumno toca y siente la posición del cuerpo, el movimiento de brazos y el uso del bastón.
- Indicaciones verbales detalladas sobre postura, impulso, ritmo y coordinación.
- Trabajo progresivo, comenzando en espacios seguros y controlados.
- Uso del bastón como elemento de referencia y seguridad, además de impulso.
El aprendizaje se realiza paso a paso, respetando los tiempos de cada persona.
Beneficios específicos para personas invidentes
La marcha nórdica adaptada aporta beneficios especialmente relevantes para personas ciegas o con discapacidad visual:
- Mejora del esquema corporal y la orientación espacial.
- Incremento del equilibrio y la percepción del movimiento.
- Aumento de la confianza y la autonomía personal.
- Reducción del sedentarismo y mejora de la salud general.
- Refuerzo de la socialización y la inclusión en actividades grupales.
Además, el contacto con la naturaleza y el movimiento rítmico favorecen la relajación y el bienestar emocional.
Deporte, inclusión y futuro
La adaptación de la marcha nórdica para personas ciegas e invidentes demuestra que el deporte puede y debe ser una herramienta de inclusión social. Con formación específica, sensibilidad y compromiso, es posible ofrecer actividades seguras, motivadoras y enriquecedoras para todas las personas.
La marcha nórdica no es solo una técnica deportiva, sino una forma de moverse, de compartir y de avanzar hacia una sociedad más activa, saludable e inclusiva.
También está la modalidad competitiva, con un circuito de competiciones en el territorio español organizado por la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) y federaciones autonómicas.
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